Varias obsesiones y una confesión

Tengo un amigo con una obsesión recurrente. Que una futurible hija suya haga buenas migas con un hipotético hijo mío.“Seguro que llegaría tu churumbel con el pendiente(¡) y la guitarra(?) a atormentar a mi princesa”, “pero antes la mando a Suiza o cuando nuestros hijos sean adolescentes dejamos de ser amigos”. No le consuelan ni una inversión del género de la descendencia (“Llegará tu hija que se las sabrá todas y echará a perder la inocencia de mi príncipe”) ni que con futuridad aún más aventurada le apele a la ilusión de de compartir nietos. Tampoco que le haga ver que con el ritmo que llevamos ambos lo más probable es que solo tengamos sobrinos.

Mis obsesiones y neuras no trabajan tan a largo plazo, más bien tienden a mirar atrás, como las de aquel Anakin Skywalker pasto del lado oscuro de la fuerza por no ser capaz de desprenderse de lo que amaba. Me he obsesionado por niñas, chicas y mujeres dependiendo de la edad que tuviese. Además de por libros inhallables o canciones, siendo capaz de escuchar una decenas de veces seguidas. También me obsesionan frases. De momento no oigo voces.

Obsesiones politeístas que también conjugo con tendencias monomaniacas, pudiendo absorberme con el mismo totalitarismo cosas tan dispares como trabajar, divertirme o amar, siempre de una en una, cuando lo recomendable sería su mestizaje. Pero esa alquimia nunca se me ha dado bien. Que es tanto como reconocer que todavía no he aprendido a vivir, la ignorancia más punible en un vitalista.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: